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MUSICOTERAPIA Y TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

Trastorno del Espectro Autista un termino que posiblemente la mayoría ha escuchado, pero tal vez estamos lejanos a entender. El conocimiento sobre TEA tiene una gran relevancia en el abordaje de dicha población y su capacidad de inclusión dentro de nuestra sociedad costarricense. Las definiciones respecto al autismo han sido variables desde la década de los 50’s, logrando así unificar criterios profesionales y una homologación mas precisa de lo que llamamos Trastorno del Espectro Autista (TEA).

¿Qué entendemos por TEA? Según los criterios diagnósticos del (DSM-V) “Es un trastorno de desorden neurobiológico/neurodesarrollo que afecta de manera integral (espectro) tres áreas importantes, que se convierten en dos dominios centrales:

a) Déficits socio-comunicativos:

Que pueden presentarse como: dificultad en la comunicación no-verbal (gestos, contacto visual y expresiones faciales), Dificultad en (tono, timbre, velocidad y ritmo) la voz. Presentan una dificultad en la habilidad de leer y entender situaciones sociales. Dificultad en prestar atención a señales sociales relevantes. Dificultades en el lenguaje variadas. Emociones inapropiadas. Comportamientos de aislamiento. Comunicación atípica que impide una fluidez en la expresión.

b) Intereses y comportamientos repetitivos y restringidos.

Pueden presentarse como saltos repetitivos, deambular o movimientos circulares. Preocupación persistente por partes de objetos. Alinear objetos, categorizando juguetes sin que el juego sea de carácter funcional. Hay presencia de juego inusual. Movimientos extraños de manos y dedos. Lenguaje ecolalico (repetición). Frases repetitivas y rituales verbales son algunas características de la comunicación restringida.

Esta sintomatología que debe estar presente en la primera infancia puede manifestarse de múltiples maneras, desafiando así la generalización del TEA. Situando al autismo como un trastorno heterogéneo, esto quiere decir que, aunque este definido por conductas observables, estas conductas características pueden variar y ser muy diversas. Permitiendo así categorizar el autismo en 3 niveles: nivel 1 (requiere apoyos), nivel 2 (requiere apoyo substancial), nivel 3 (requiere apoyo muy substancial. Estos niveles varían según la presencia o no de alteraciones en la interacción social, comunicación y patrones de comportamiento, interés, actividades restringidas y repetitivas.

Esto nos lleva a pensar que el déficit primordial en el TEA es el déficit social. Esto puede resumirse con una frase de Leo Kanner que aun puede ubicarnos en el entendimiento de las conductas observables, la cual propone: “ la incapacidad de relacionarse de una manera ordinaria a las personas y situaciones desde el comienzo (1943)”

La heterogeneidad del trastorno y el desafío por generalizar nos acerca cada vez mas a pensar el TEA como un trastorno del desarrollo. La Psy.D. V. Nanclares detalla que “lo que se manifiesta como autismo cambia con el desarrollo y el desarrollo se ve afectado por el autismo”. Es desde esta premisa que es importante considerar un diagnostico acertado para obtener una intervención adecuada, establecer el nivel actual del desarrollo, determinar las destrezas y debilidades, establecer plan de educación e información para padres y desarrollar el plan de intervención individualizado.

Ahora bien, antes de entrar al tema central de este articulo me gustaría proponer la forma de entender y relacionar aspectos del desarrollo que posteriormente fundamenten la intervención musicoterapéutica, la música y experiencias musicales como intervención clínica y potenciadora de habilidades en TEA.

Pero ¿Qué entendemos por musicoterapia? A lo largo de mi desarrollo profesional, específicamente en el trabajo con primera infancia, he logrado representar la musicoterapia como “El uso de la música y los elementos musicales en un proceso que busca facilitar y promover la comunicación. A su vez, fortalecer relaciones, intervenir en aspectos de aprendizaje, movimiento, creatividad y expresión. De igual forma satisfacer necesidades físicas, emocionales, cognitivas, sociales y de interacción. Sus beneficios están dados por una búsqueda de potenciales que tratan de restaurar las funciones del individuo, de manera tal que este pueda lograr una mejor integración y en consecuencia una mejor calidad de vida”.

Ahora bien es importante remarcar que un musicoterapeuta clínico es un profesional capacitado para ejercer dicha disciplina. Por medio de procedimientos específicos y conocimiento del área (en este caso neurodesarrollo y TEA) hace un diagnostico del estado actual del niño, considerando variables importantes como pueden ser: su estado físico y emocional, interacción con el medio, habilidades de comunicación y capacidad cognitiva. En basa a esa observación se plantea el abordaje y un plan de tratamiento individual. Promoviendo y registrando cambios expresivos, receptivos y relacionales.

La musicoterapia se desarrolla en muchos campos de la salud y como parte de equipos integrales. Lo cual permite desde su concepción teórica practica aportar elementos fundantes en el desarrollo de intervenciones eficaces y capacidad de lectura del estado el niño con TEA. La música, las experiencias musicales que se realizan en un encuadre musicoterapéutico como el trabajo con canciones, canto terapéutico, juegos musicales, improvisaciones musicales terapéuticas, exploración de instrumentos y sonidos. Permiten establecer objetivos no-musicales centrados en el desarrollo, entrenamiento y facilitador de habilidades comunicativas y esquemas de pensamiento no repetitivos. Logra de este modo crear un ambiente seguro y llamativo. Establece una relación con la música y con el terapeuta como primera aproximación relacional y comunicativa. Logrando así un “mundo social de interacción, conexión, registro emocional y de observación. En el cual se desarrollen bases de aprendizaje para que el niño alcance la habilidad social y el símbolo” en el cual las habilidades (con las que el niño no cuenta aun) puedan ser potenciadas y desarrolladas.

Un tratamiento de musicoterapia clínica es un espacio de juego, música y exploración. Donde cada intervención busca un objetivo no musical y que este trascienda del espacio clínico y pueda integrarse en el hogar, escuela y comunidad.

El trastorno del Espectro Autista como mencionamos anteriormente categorizado por una incidencia en el déficit social nos propone una búsqueda en el entendimiento de las áreas que contemplan dicha habilidad. Esta interacción con el entorno, reciprocidad social y capacidad de establecer contacto y relación comunicativa esta moldeada por cuatro áreas fundamentales en nuestro desarrollo. Es a partir de estas áreas (no únicas en la conceptualización del autismo) que parece oportuno fundamentar la intervención musicoteapeutica en el trabajo con TEA.

Debemos considerar la integración sensorial parte fundamental por medio de la cual integramos las estimulaciones básicas de nuestro desarrollo. Estas constituyen una base sobre la cual se edifica el conocimiento, procesamos la información y respondemos a los estímulos externos.

- La musicoterapia, específicamente la estimulación musical a partir del ritmo, melodía, harmonía, dinámicas, timbre y forma permite el desarrollo sensorial, logrando así una mayor capacidad del individuo en establecer contacto con el entorno, observar e interactuar en un ambiente musical. Esto es importante ya que no solo pensamos la música como un estimulo pasivo, sino el hacer musical activo por parte del niño permite mayor cercanía y satisfacción en ese desarrollo.

- Incide en la organización perceptual y auditiva, ya que la música se presenta organizada en patrones (tempo y ritmo). Esta forma de como presenta la música un estimulo establece un orden y brinda sentido a lo que el niño recibe. (Thaut, 2008) Estudios indican que los niños con TEA presentan mayor interés en los estímulos musicales; logrando así un incremento en la atención y motivación para acceder a aspectos sociales, comunicación y cognitivos.

- Las experiencias musicales (dentro de un encuadre musicoterapeutico) permiten desensibilizar al niño ante los estímulos auditivos, visuales y táctiles que experimentan en su ambiente como algo abrumador.

- La música permite el desarrollo del sistema propioceptivo y vestibular. Logrando una mayor coordinación, planificación motora y desarrollo sensorio motor. Esto es facilitado por el ritmo y movimiento, como así la exploración y ejecución instrumental.

Por otro parte tenemos el esquema de pensamiento el cual se explica desde la psicología y la ciencia cognitiva como “patrones organizados de pensamiento y comportamiento. Que brinda estructuras que se organizan para interpretar y procesar la información” (Wyer Robert S. 1994). La música, las canciones y el canto son fuentes valiosas de intervención ya que nos permiten:

- Una participación, no invasiva que involucra al niño en nuevas experiencias de interacción por medio de la música. Logrando en esta experiencia interactuar, vincularse, responder y establecer turnos.

- Las canciones y exploración de instrumentos nos permiten trabajar secuencias, colores, formas y aspectos relacionados a habilidades académicas.

- Intervenciones musicales permiten el desarrollo de las funciones ejecutivas (planificación, control atencional, inhibición, memoria de trabajo y flexibilidad).

- El trabajo con canciones permite incorporar conductas adecuadas (mediante secuencias) y comportamiento social. Logrando así involucrar al niño en escenarios donde se precise una acción funcional. Las letras de las canciones juegan un papel importante en esta guía auditiva, que posteriormente involucra al cuerpo y la acción.

Otra área importante para tomar en cuenta en el trabajo con TEA es la regulación emocionalcomo la capacidad de responder a las demandas mediante un rango de emociones de manera que sea socialmente tolerable y suficientemente flexible. Permitiendo reacciones espontaneas y capacidad de retrasar esas reacciones de ser necesario. Este concepto se relaciona con el monitoreo, evaluación y modificación de reacciones emocionales. (Bruman. Et al, 2015). Un tratamiento de musicoterapia enfocado en este objetivo permitirá:

- La improvisación musical y el hacer música con otro permite una mayor expresión emocional. Interacción y registro del otro para un posterior registro de emociones.

- Permite espacios de validación y registro de emociones, logrando que cada experiencia musical refuerce la interacción entre el terapeuta y el niño.

- La improvisación, el hacer música juntos, desarrolla el aprendizaje de respuestas apropiadas ante la ansiedad y sobre estimulación. Brindando así un espacio donde la autorregulación prima para poder interactuar musicalmente.

- Se trabaja la atención compartida como esa capacidad de participar en el interés del otro. Mediante invitaciones musicales, instrumentos, canto y canciones se logran respuestas a la mirada, gestos o lenguaje.

Por último, nos enfocaremos en la habilidad social como un déficit fundante del TEA. Una habilidad social es cualquier competencia que facilita la interacción y la comunicación con los demás donde se crean, comunican y cambia reglas y relaciones sociales de manera verbal y no verbal. La música dentro de un encuentre musicoterapeutico facilita:

- La interacción social por medio de experiencias musicales, logrando desarrollar habilidades sociales funcionales. Espera de turnos, registro visual, interacción y comprensión de códigos sociales.

- La música permite y desarrolla espacios de trabajo grupal permitiendo acercar al niño a pautas sociales y aprendizaje de secuencias que le permitan una mejor interacción social.

- Objetivos musicoterapeuticos promueven el desarrollo de lenguaje y comunicación. Permitiendo así fortalecer aspectos receptivos y expresivos del mismo por medio la improvisación vocal y las canciones.

Conociendo las generalidades del TEA y la aproximación al trabajo de un musicoterapeuta. Es preciso contemplar las áreas anteriormente mencionadas, si bien engloban muchas habilidades estas se relacionan entre si. Permitiéndonos entender y establecer objetivos individualizados para desarrollar y potenciar las habilidades de los individuos diagnosticados con TEA.

La música como herramienta terapéutica, elegida y pensada como una intervención que busca un objetivo no-musical ilustra el alcance que tiene la musicoterapia. Como esta incide en la adquisición de habilidades sociales, emocionales, cognitivas y físicos que se pueden abordar en cada una de las sesiones. Estos ejemplos describen la música como un medio eficaz para producir cambios funcionales en el comportamiento. La música proporciona estímulos multisensoriales para involucrar a los individuos con TEA de manera rápida y no invasiva.

La música se organiza en patrones y proporciona estructuras para la adquisición de dichas habilidades. Logrando ser un medio divertido, motivante, llamativo para abordar resultados funcionales y no musicales para los individuos con TEA.

Thaut, M; Volker Hoemberg (2016) “Handbook of Neurologic Music Therapy”, Oxford University Press. USA.

Schapira, Ferrari, Sanches, Hugo (2007) “ Musicoterapia Abordaje Plurimodal”. Adim Ediciones, Argentina.

Wyer, Robert S. Jr (1994). Thomas K. Srull, ed. Handbook of Social Cognition, Vol. 1: Basic Processes (en inglés). Psychology Press. p. 161-188. ISBN 978-0805810578.

Burman, J.T; Green, C.D; Shanker, S. (2015) “On the Meanings of Selg-regulation: Digital Humanities in Service of Conceptual Clarity”. Child Development. 86 (5)

DSM-V El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. lAsociación Estadounidense de Psiquiatría.

 
 
 

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